El mercadito de Culiacán.

Este proyecto surge como trabajo final de la Cátedra Magistral en Humanidades y Filosofía, Enrique González Martínez impartida en El Colegio de Sinaloa durante el periodo diciembre de 2011 a octubre de 2012. En esta edición, el antropólogo Jesús Jáuregui Jiménez, desarrolló un programa acerca de la metodología para el “Registro y análisis de las tradiciones indígenas y mestizas en Sinaloa”. Diversos proyectos fueron ejecutados, bien de manera individual o colectiva, por los alumnos. Los trabajos han concluido y están listos para ser publicados.

Dentro del marco señalado, fue que la entonces llamada Dirección de Investigación y Documentación de El Colegio de Sinaloa consideró relevante indagar sobre un lugar de fuerte tradición dentro de la cultura local, cuyo punto central corresponde al mercado municipal Rafael Buelna Tenorio y la zona que le rodea, conocida comúnmente como el mercadito: Un sitio que actualmente se puede entender como un receptáculo de usos y costumbres -cada día más en proceso de desaparición-, del área rural aledaña, que incluye también a los pueblos y rancherías serranas del vecino estado de Durango, insertos dentro de un zona urbana de la capital sinaloense. Dicha investigación no sólo implica la recolección de datos en bibliotecas, archivos y hemerotecas, sino también el uso de testimonios orales que permiten el rescate, conservación y transmisión de la memoria en torno al tema, complementando de manera sustancial las fuentes señaladas.

La investigación toma como punto de partida la proyección que se ha hecho del mercadito a través de la literatura y el periodismo que lo han colocado como parte del engranaje de la violencia producto del narcotráfico. Los avances hasta ahora obtenidos permiten, si no negar, sí dar a conocer otras facetas que complementan esa visión como lugar de trabajo significativa para la ciudad, de distracción, creación y espacio que otorga sentido de pertenencia a la comunidad que lo habita o que por allí discurre.

Los múltiples negocios existentes, los comerciantes, empleados, los servicios de venta, elaboración y reparación que se ofrecen, ya sea de calzado, muebles o alhajas; la fabricación de contenedores de hojalata de diversas formas y tamaños elaborados de manera artesanal; la molienda, ya sea de nixtamal, arroz o frijol; las talabarterías, los puestos de comida y restaurantes, entre otros elementos, permiten aseverar que el mercadito es mucho más que la leyenda negra forjada en torno suyo.

Comercio y tradición.



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